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Nov

Reloj de sol

   Escrito por: villalaco.net   en Iglesia

Recientemente y en el transcurso de una de las pequeñas obras de restauración y acondicionamiento de la Iglesia Parroquial de Santa Eufemia de Villalaco, apareció, bajo los yesos retirados, un sillar con un dibujo tallado y difícil de explicar en un primer momento de observación.

No es de extrañar que se produzcan hallazgos más o menos interesantes cuando se realizan obras de restauración, puesto que las modificaciones que ha sufrido esta iglesia han sido muy escasas tras las reconstrucciones llevadas a cabo en la antigüedad.

Hice mención en otro artículo anterior y aquí publicado, de los orígenes románicos de esta iglesia y la reutilización de los sillares de aquella primitiva fábrica. Son fácilmente identificables, puesto que sus dimensiones son homogéneas y la mayor parte vienen grabados con repetitivas marcas de cantería.

Nada más verlo llegué a la conclusión de que a pesar de lo tosco que era, se trataba de un reloj de sol, desubicado de su posición original, ya que se encontraba en el interior de la iglesia y oculto a los rayos solares, y de que este sillar no estaba ahora colocado en la posición que tuvo antes de ser reutilizado.

La datación del muro sobre el que se encontraba coincidía con la de reconstrucción de la iglesia en el siglo XVI y el hecho de estar desubicado de su posición original me hizo llegar a la conclusión de que estábamos ante un reloj de sol medieval.

La curiosidad por saber más de este hallazgo y de corroborar de que se trataba de un reloj de sol, me hizo indagar hasta llegar a conocer a Pedro Novella, experto en Gnomónica. Esta ciencia tiene aplicación en cuanto al diseño y construcción de los relojes de sol.

Pedro Novella ha realizado y sigue realizando catálogos de los relojes de sol. Me ha enviado los realizados en Vitoria-Gasteiz, Calahorra y la Calzada-Logroño, Merindad de Estella, Merindad de Pamplona, Burgos Miranda de Ebro, Burgos Oca-Tirón y unos apéndices sobre los Relojes de Sol Canónicos. Solo en el de Vitoria- Gasteiz tiene inventariados, clasificados, estudiados y fotografiados, 252 relojes de sol, por lo que se trata éste de un logrado y detallado inventario. Ni que decir tiene que el resto de archivos que me ha enviado están realizados de la misma manera, por lo que nos encontramos ante un profundo investigador con una incipiente pero a la vez ingente obra, ya que el campo de investigación puede extenderse hasta los límites que el tiempo lo permitan.

El interés radica en contribuir a que no se pierda alguno de los relojes relacionados, a que se restauren los deteriorados, o simplemente a que se conserven al menos en el estado en que hoy se encuentran. Son muchos los aficionados a los relojes de sol y a la gnmónica, pero poco se ha hecho por su catalogación y conservación por parte de las instituciones.

Tanto me ha impresionado la catalogación de los relojes de sol que ha realizado Pedro Novella, que me ha propuesto que realice yo la de Palencia. Quizás pueda empezar con la catalogación de relojes de sol medievales del Alfoz de Astudillo, y bajo sus indicaciones realizar un primer inventario en esta zona.

Dentro del amplio abanico en cuanto a los relojes de sol, tienen su interés los relojes de sol Canónicos.

Los relojes de sol canónicos se utilizaron en las iglesias y en los monasterios medievales de toda la Europa occidental para distribuir a lo largo del día el rezo del Oficio (Horas canónicas) y la celebración de la misa. Su uso se prolonga hasta principios del siglo XVI, momento en el que paulatinamente son sustituidos, tras un periodo de coexistencia, por los relojes de sol semicirculares de doce sectores iguales, que marcan desde las 6 de la mañana a las 6 de la tarde, y que representan una nueva manera de medir el tiempo: el día dividido en 24 horas.

Los relojes canónicos dividen el día (periodo de luz) en horas desiguales; desiguales a lo largo del día, a lo largo del año, y desiguales según la latitud a la que esté situado el reloj.

Hay dos clases de relojes canónicos: las tablas horarias de los relojes de pies, que han llegado hasta nosotros reproducidas en algunos códices, y los relojes de sol grabados en los muros de las iglesias.

La liturgia exige la utilización de un método para determinar la hora. Allí donde haya una iglesia y un clérigo que deba cumplir con el rezo del Oficio y la celebración de la misa, podemos encontrar un reloj de sol canónico. Los relojes canónicos los utiliza el preste en la parroquia y el monje en el monasterio. Las tablas horarias se emplean en las iglesias y en los monasterios, ya sean de rito romano o hispano. La primera noticia que tenemos de la utilización de un reloj de sol en una iglesia data de finales del siglo VII (tablas horarias incompletas de San Pedro de la Nave).

En cuanto al reloj de sol encontrado en la iglesia parroquial de Villalaco, Pedro Novella nos cuenta que “éste tiene forma ovalada, 21 cm de eje mayor y 19 de eje menor. El orificio de la varilla mide, aproximadamente, 1,5 cm de profundidad. Las líneas horarias se han trazado con descuido, algunas de ellas no son rectas.

Posiblemente esté trazado aprovechando el orificio de un reloj circular en la cara del sillar, del que se conservan el orificio de la varilla y gran parte de la circunferencia exterior.

No hay relojes canónicos ovalados en ninguna de las provincias inventariadas (Álava, La Rioja, Guadalajara, Madrid, Cantabria y Segovia). Tampoco en las merindades de Estella y Olite, y en gran parte de la de Pamplona. Tampoco los hay en los arciprestazgos de Miranda de Ebro, Oca-Tirón y las Merindades. Las relojes que hacían los canteros son circulares, semicirculares o radiales, están perfectamente trazados y siempre tienen el orificio en el centro. El modelo no es canónico.

Tampoco la traza. Los canónicos que no han sido manipulados tienen trazas regulares (4×45º, 6×30º, 8×22,5º). En ocasiones tienen la línea de Nona doble.

Procede de la parte baja del muro. En las zonas de muro que están al alcance de la mano se suelen manipular los relojes. Es raro encontrar el grabado original intacto.

La iglesia se reconstruyó en el XVI y en el XVII. El reloj pudo grabarse también en el XVI. Si se grabó en el XVI no es un reloj canónico porque no marca horas canónicas.

En los relojes canónicos se empieza a contar las horas desde la salida del sol. En el siglo XVI se comenzaba a partir de la media noche y se dividía el día en 24 horas iguales. Es un reloj que «encajaría» en el grupo de relojes de tipo popular (los que grababan las gentes de los pueblos en las paredes de las casas y de las iglesias) que puedes ver en el Inventario de la Diócesis de Vitoria-Gasteiz.

Alrededor del orificio de la varilla se observa parte de un círculo. El orificio y el círculo podría ser lo que queda de un reloj canónico circular en la cara del sillar. El tamaño también es el adecuado”.

Bien, agradeciendo la colaboración prestada por Pedro Novella, y resumiendo sus aportaciones al reloj de sol de Villalaco, podemos llegar a la conclusión de que nos encontramos ante un reloj de sol medieval, del tipo llamado canónico. Que fue manipulado en la antigüedad grabando posteriormente en él un óvalo y líneas horarias con descuido, con el aspecto que hoy presenta, desapareciendo su orígen canónico y convertido en uno de los de tipo popular. Su origen puede estar a partir del siglo XIII y manipulado entre esa fecha y el siglo XVI, en el que se reconstruye la iglesia y los sillares de la primitiva fábrica románica se reutilizan, pasando éste a ubicarse en el interior de la iglesia y colocado en posición distinta a la original.

Pedro Novella ha incluido este reloj de sol de Villalaco en un pequeño inventario de relojes de sol que ha realizado de Palencia y me ha pedido que difunda sus archivos entre la gente interesada en los relojes de sol, en su conocimiento y en su conservación. El que esté interesado me los puede pedir.

Los relojes de sol perdieron su popularidad a partir del siglo XVI, en el que los relojes mecánicos los sustituirían por su mayor precisión y eficacia, quedando los relojes de sol relegados al olvido y descuido. Tenemos noticias de que en la Iglesia Parroquial de Villalaco había también un reloj de sol mecánico situado al lado de la espadaña, sobre el muro de la fachada principal. Todavía se conserva el hueco en el interior de la iglesia, cerrado por muros desde el suelo hasta las bóvedas por el que colgaban las pesas y eran hizadas con las cuerdas. Había una pequeña puerta de acceso para ello y cuenta de ello nos hizo el difunto señor Rodrigo Manrique, quien fue uno de los últimos encargados de izar las pesas de este reloj.

Allá por el año 1928 ó 1929, un rayo cayó sobre la espadaña, derribándola. La obra de reconstrucción fue muy costosa y se realizó con las aportaciones de los feligreses. Todavía se conservan los documentos de las facturas y la relación de las aportaciones y la obra fue realizada por Fernando del Amo, abuelo de nuestro abañil cuyos hijos Jorge y Fernando continuan la saga familiar.

Tras la reconstrucción de la espadaña desaparece el reloj mecánico de la iglesia y esta fecha coincide con la instalación en el Ayuntamiento de Villalaco del reloj, regalo que realizó don Salvino. Esta maquinaria se ha sustituído recientemente por desgaste, por otra de regulación electrónica.

Posición actual

Reloj de sol. Posición actual

Posición original

Reloj de sol. Posición original

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