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Gonzalvo de Villalaco

   Escrito por: villalaco.net   en Historia

Probablemente y casi sin remedio, nunca sabremos quién fue Gonzalvo de Villalaco, ni que hizo ni a qué dedicaba el tiempo libre, pero su nombre quedó inmortalizado históricamente cuando el padre Fray Francisco de Berganza lo transcribió a su obra “Antigüedades de España” editada allá por el año 1721. (1)

En el apéndice documental de esta valiosísima obra figura la Escritura CXLVI. Para situar el contexto de esta escritura léase lo contenido en el artículo anterior “La Escritura LXX de unión del Monasterio de San Miguel de Valbuena”, y lo referente a Fray Francisco de Berganza y el Monasterio de San Pedro de Cardeña.

En el contexto de las donaciones que se hicieron al Monasterio de San Pedro de Cardeña durante el siglo XII, en el año 1173 una noble señora llamada Mari Roiz junto con sus sobrinos Dieg Roiz y Illana Roiz hijos de Urraca Roiz, su hermana, realizan una donación a este monasterio, a su abad y a sus monjes.

La donación la realizan para servicio de los pobres del Hospital de La Muñeca. Este Hospital estaba a cargo de los monjes de Cardeña y se situaba en la ruta peregrina del Camino de Santiago que venía desde Nájera hacia Burgos, cerca de los Montes de Oca, para atención de enfermos y peregrinos.

En el Hospital de La Muñeca residían familias nobles y hacendadas para servir a los pobres, a la manera como se asistían en otros hospitales en aquellos tiempos, como el de San Juan de Jerusalén y de San Antonio de Viena. Mari Roiz era moradora del Hospital de la Muñeca cuando realiza y hace efecto documental a esta donación.

La donación es cuantiosa como se conoce por el apeo que en esta escritura se detalla. Los términos donados se sitúan en el término de Valdeolmos. Valdeolmos es hoy un despoblado de Astudillo y en aquellos tiempos, un poblamiento más o menos importante por lo las edificaciones que se nombran y se donan en este documento: el palacio de Mari Roiz, varios molinos, palomares y solares poblados. Las tierras donadas se apean en los caminos que llevan a Matanza, Palacios, Torre y Villalaco. Viñas y huertos se donan también.

En este apeo de las tierras donadas es donde aparece como propietario de tierras nuestro Gonzalvo de Villalaco:

“Adelant la Serna de los Foialos aletanis, del una parte Migael Martinez, de la otra parte Martin Muñoz, en el Cabo aquent del Cabo da llente Gonzalvo de Villalaco”.

Valdeolmos fue una pequeña localidad perteneciente al alfoz de Astudillo como Villalaco y otros pueblos de sus alrededores.

En el “Libro de Cuentas de 1338”, conservado en el Archivo de Santo Domingo de Silos en copia de 1639, los monjes de San Pedro de Cardeña percibían rentas de esta donación de Valdeolmos por valor de 80 maravedís. (2)

A mediados del siglo XV todavía contaba con algún vecino, convirtiéndose su Iglesia de Santa María en ermita de Astudillo en el año de 1462, según la Bula del Papa Paulo II por la que se agrega esta ermita a la Parroquia de Santa María de Astudillo. En esta Bula se menciona que Valdeolmos se había despoblado hacía poco tiempo.

Lo que hoy podemos todavía visitar en Valdeolmos, aparte de otros restos de construcción, es esta Ermita de Santa María de Valdeolmos, en la que cada año, coincidiendo con las fiestas patronales de Astudillo, se celebra una romería tras la Misa en honor a Santa María.

Este Santuario es un sencillo edificio de una nave que, aunque reformado en el siglo XVII, aún conserva parte de su antigua cabecera de estilo románico cisterciense construida a principios del siglo XIII, del tipo hispano-languedociano. En su interior se pueden ver los capiteles de las columnas sobre las que descansan los doblamientos del arco triunfal. Son capiteles sencillos, de perfil troncocónico y decorados con pomas y vegetales esquemáticos. A los pies de la ermita se conserva la espadaña, actualmente de un cuerpo, con vanos apuntados.

He consultado con el experto Don Gonzalo Martínez Díez S.J. sobre este documento y se inclina a admitirlo enteramente como genuino, añadiendo que no encuentra ningún elemento de sospecha sobre su autenticidad.

Este documento fue publicado por Fray Francisco de Berganza, como dijimos anteriormente, en 1721 y lo transcribió de dos fuentes que pudo consultar y tener delante: la primera fuente fue el original de esta escritura, guardado en el Cajón 4 del Archivo de Cardeña, y la segunda fuente fue la transcripción que se hizo en el siglo XIII en el cartulario llamado “Libro de Tablas”. Tras la penosa, para el patrimonio histórico y cultural, desamortización de Mendizábal, tanto los documentos originales como el Libro de Tablas desaparecieron, por lo que de la donación de Mari Roiz y de la existencia de Gonzalvo de Villalaco solo los conocemos hoy por la transcripción de Berganza a su obra.

En cuanto al valor  de este documento, nos señala Don Gonzalo Martínez Díez que radica en que es uno de los  documentos más antiguos en romance castellano, romance que tardará todavía 50 ó 60 años más en imponerse en los diplomas. Por entonces el romance era la lengua vulgar, pero los documentos oficiales se redactaban en latín como lengua oficial en la diplomática. También nos añade Don Gonzalo que para cuestiones toponímicas puede utilizarse este documento con absoluta seguridad.

El Padre Francisco de Berganza, al publicar este documento en 1721, lo titula:

“La Escritura CXLVI, la cual da a entender como era el Idioma antiguo vulgar, y que se originó del lenguaje latino”

Este  es el documento que inmortaliza históricamente a nuestro Gonzalvo de Villalaco. Son varios los motivos. Uno de ellos el uso del romance castellano en un diploma en el año 1173 y así lo apunta Francisco de Berganza al titular la escritura CXLVI en el apéndice documental de su obra.

Otro motivo, estudiado también por varios autores, es el uso del apellido en el siglo XII. Entre las clases nobles el uso del apellido se generaliza sobre todo en el siglo XII, utilizándose como formas de apellido el antroponímico y el toponímico.

Esta escritura de donación  al Hospital de La Muñeca, con los personajes que en ella se mencionan y entre ellos Gonzalvo de Villalaco, ha sido utilizada para argumentar el uso del apellido toponímico, no solo entre las clases más nobles, hacendadas o señoriales, sino también entre las demás clases sociales de pequeños propietarios rústicos como en el caso que nos ocupa. (3)

Son 838 años los que nos separan de él, pero viva por muchos años más Gonzalvo de Villalaco, por lo menos en el recuerdo de la escritura publicada por Fray Francisco de Berganza.

 

(1).- Francisco de Berganza, Antigüedades de España, tomo II, Madrid 1721, p. 460

(2).- Salustiano Morteta Velayos. El monasterio de San Pedro de Cardeña. Historia de un dominio castellano.  Universidad de Salamanca. 1997, p. 218

(3).- Angel de los Rios y Rios, Ensayo histórico, etimológico y filológico sobre los apellidos castellanos desde el siglo X hasta nuestra edad, Madrid 1871, p. 131

ALBUM DE FOTOS:

https://picasaweb.google.com/Villalacojmtp/GONZALVODEVILLALACOVALDEOLMOSASTUDILLO#

 

Lámina I: Valdeolmos “…á la Carrerera por o ván á Villalaco.”

Lámina I: Valdeolmos “…á la Carrera por o ván á Villalaco.”

Lámina II: Ábside románico de Santa María de Valdeolmos

Lámina II: Ábside románico de Santa María de Valdeolmos

Lámina III: Espadaña y Pórtico de Santa María de Valdeolmos

Lámina III: Espadaña y Pórtico de Santa María de Valdeolmos

Lámina IV: Pórtico de entrada de Santa María de Valdeolmos

Lámina IV: Pórtico de entrada de Santa María de Valdeolmos

Lámina V: Otra vista de Santa María de Valdeolmos

Lámina V: Otra vista de Santa María de Valdeolmos

Lámina VI: Capiteles románicos al interior de Santa maría de Valdeolmos

Lámina VI: Capiteles románicos al interior de Santa maría de Valdeolmos

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