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Nov

Santa Eufemia

   Escrito por: villalaco.net   en Iglesia

Navegando por la web he encontrado el cuerpo incorrupto de Santa Eufemia.

santa eufemia

Cuerpo incorrupto de Santa Eufemia en Rovijn (Croacia)

La parroquia de Villalaco está bajo la advocación de Santa Eufemia y el municipio celebra sus fiestas patronales coincidiendo con esta festividad, lo que los mayores llaman “La Función”.

Y es que desde siempre vi con qué devoción y entusiasmo se realizaban los preparativos a la imagen de la santa para salir en procesión.

La talla de Santa Eufemia lleva ya por lo menos 500 años paseando el día de su fiesta por las calles de Villalaco. Por una calle o por otra, de aquí para allá. Subir a la Ermita de abajo a arriba y de arriba a abajo, con tanto trajín durante tantos años, Santa Eufemia es ya una vecina más de Villalaco.

Hace años era la señora Teresa Pachón la encargada de preparar la imagen para la procesión. La recuerdo con el afecto y respeto que emanaba de su digna ancianidad, sentada a la puerta de su casa, ataviada con su bata y su recogido moño cuando yo rondaba a una de sus nietas en aquella adolescencia vivida como el Carlitos de la serie “Cuéntame”.

Más tarde la señora Teófila Pachón y su hermana Atilana se encargaron de estos menesteres. Ya mayores, requerían la ayuda para bajar la andilla y a la santa para atornillar la una a la otra. Quedar con ellas y la señora Florencia Varas era un rito solemne antes de la fiesta. Allí se presentaban, paño en mano dispuestas a ello.

Una vez preparada la andilla y la imagen, pasaban el paño para eliminar el polvo acumulado desde la fiesta del año anterior, colocaban los ramos de flores con sus lazos y finalmente la campanilla al manso león que acompaña a la santa.

Una vez concluido el rito, la señora Teófila gritaba emocionada, coreada por las demás:

¡¡¡ Guapa, Guapa !!!

Y es que en ese momento parecía que el colorete del rostro de la santa resaltaba con más firmeza y brillo, como si de un auténtico rubor se tratara. Y así se despedían pidiendo a la santa que las diera salud para poder realizar al año siguiente la misma labor.

SANTA EUFEMIA1

Todavía me provoca emoción recordar  la sencillez de la fe y el entusiasmo con el que estas personas, que durante muchos años se han encargado de preparar la imagen, han realizado este rito previo a la fiesta.

Ojala algún día alguna descendiente de la familia Pachón continúe con la práctica de esta tradición familiar.

Hubo un tiempo en el que estos preparativos y la procesión en el día de Santa Eufemia eran organizados por la extinta y antigua Cofradía de Santa Eufemia de Villalaco, de la que solo nos queda el estandarte y una relación de heredades anotadas en un manuscrito del archivo parroquial.

estandarte de la antigua cofradia de santa eufemia

óleo del estandarte de la antigua cofradia de santa eufemia

Año tras año hemos escuchado cada 16 de septiembre con más o menos solemnidad la predicación sobre la vida y el martirio de Santa Eufemia, por ello es propósito de este artículo anotar todo lo que he podido recopilar. No las faltaba razón cuando antes narraba los gritos de guapa que a la santa lanzaban la señora Teófila y compañía en los preparativos a la fiesta. De entre otras virtudes de Santa Eufemia que nos han llegado está la belleza de esta adolescente que a pesar de su temprana edad, supo defender con acierto y elocuencia su fe en Jesucristo.

Santa Eufemia, virgen y mártir, nació en el año 289 y vivió en tiempos del emperador Diocleciano en la localidad de Calcedonia, en la región de Bitinia, que formaba entonces parte del Imperio Romano. Esta localidad se encuentra en la entrada oriental del Bósforo, enfrente de la ciudad de Bizancio, posteriormente denominada Constantinopla y actualmente Estambul. Hoy es el actual Kadikoy, un suburbio de Scutari, en Turquía.

Era hija de un senador llamado Filofronos y de su mujer Teodosia, un matrimonio cristiano devoto de la ciudad de Calcedonia. Desde su nacimiento fue consagrada a la virginidad. Su ambiente familiar le permitió, desde muy joven, tomar la decisión de dedicar su vida al Novio de su alma, a nuestro Señor Jesucristo. Santa Eufemia destacaba por su belleza y recatada elegancia. Al arreciar la persecución del emperador romano Diocleciano contra los cristianos, sucedió que el procónsul Prisco detuvo a Eufemia y a otros cuarenta y nueve cristianos por no ofrecer el sacrificio público al dios Marte que por edicto obligaba a todos los habitantes de Calcedonia. Durante diecinueve días estuvo torturándoles por ver si así les obligaba a renegar de su fe. Eufemia, haciendo honor a su nombre, se explicó de una forma tan convincente, que dos verdugos, Sóstenes y Víctor, se negaron a seguir haciendo su trabajo, por lo que fueron arrojados a los leones. Los otros mártires fueron llevados a Roma para servir de diversión a la plebe en el Coliseo, y Eufemia arrojada a los leones allí mismo en Calcedonia, leones que respetaron su vida posándose a sus pies en señal de mansedumbre.

Pero la Santa, viendo que su destino era el martirio, rezó para que los leones acabasen con ella. Su oración fue escuchada y uno de los leones se acercó y le dio un zarpazo mortal. Su cuerpo, que los leones no quisieron devorar, fue recogido por sus padres y enterrado a una milla de Calcedonia.Sucedió esto el 16 de Septiembre del año 303 ó 304.

Unos años después, cuando el emperador Constantino llegó a Calcedonia, y viendo la veneración que los calcedonios tenían hacia la Santa, construyó una iglesia dedicada a su nombre; desde entonces Calcedonia recibía muchos peregrinos que procuraban besar sus reliquias.San Paulino de Nola y San Pedro Crisólogo ensalzaron su memoria, y el obispo de Poitiers la enaltece en sus célebres himnos “De virginitate”, poniéndola la primera después de la Santísima Virgen.

Esto es lo que resumidamente sabemos de su vida y martirio y que de una forma más extensa podemos ver en el Acta Sanctorum.

Sabemos también que las persecuciones de los cristianos en tiempos del emperador Diocleciano y en concreto, el martirio de Santa Eufemia, causó un gran impacto social en Calcedonia. Las muestras de santidad protagonizadas por Santa Eufemia en el transcurso del martirio y los milagros que se sucedieron hasta su ejecución, provocó que una vez enterrada a pocas millas de Calcedonia, comenzaran los cristianos a peregrinar a su tumba. La fama de su santidad se extendió por toda la cristiandad, y cuando el Imperio Romano ya estaba partido en dos y el Imperio Romano de Occidente estaba dando sus últimos coletazos, era el Imperio Romano de Oriente, con sede en Constantinopla, o Bizancio, el que se convirtió en un bastión del cristianismo.

Por ello, en el año 451, fue convocado el 4° Concilio Ecuménico en la misma Calcedonia, en la misma iglesia en las que estaban las reliquias de Santa Eufemia. Obispos de todo el universo se reunieron en la ciudad para discutir la nueva corriente que había surgido últimamente; unos obispos defendían la recta fe en que “Cristo es perfecto Dios y perfecto hombre” es decir, que tiene dos naturalezas que están juntas en una sola Persona. Mientras el otro grupo decía que Cristo tiene nada más una naturaleza divina, denominándose esta corriente como “monofismo”.

Mientras estaban en plena discusión, se propuso exponer la causa a la intercesión de la Patrona de la ciudad. Entonces ambos equipos editaron sus enseñanzas y las pusieron junto a las reliquias de santa Eufemia; durante tres días todos oraban constantemente para que Dios por su intercesión revelara la verdad. Cuando abrieron el sepulcro encontraron el libro de los herejes ante las pies de la Santa mientras el de recta fe estaba en sus manos. Los Ortodoxos glorificaron a Dios ofreciendo agradecimientos a su Santa, y muchos de los que antes eran defensores del Monofisismo (una naturaleza), aclamaron de nuevo la recta fe. Esto es lo que la iglesia el 10 de julio festeja pidiendo la intercesión de la gran Mártir Eufemia. A raíz de este milagro, a Santa Eufemia se la considera patrona de la ortodoxia y es venerada por los cristianos ortodoxos orientales, no sólo por su virginidad y martirio, sino también por su contribución al fortalecimiento de la fe ortodoxa. Sus festividades se celebran con especial solemnidad, y se han erigido iglesias en su honor en todo el mundo cristiano.

Tras este trascendental concilio para el mundo cristiano se ratifican los contenidos del anterior concilio en Nicea y quedan asentados  y recogidos estos  contenidos del cristianismo en lo que hoy se sigue llamando Credo Niceno desde entonces.

La fama de la santidad de Santa Eufemia se extiende por toda la cristiandad, y sus restos se convierten en objeto de gran veneración, compitiendo las iglesias más importantes de aquella época por alojar sus reliquias.

Alrededor del año 620, como consecuencia de la conquista de Calcedonia por los persas de Cosroes II en 617, las reliquias de Santa Eufemia fueron transferidas a Constantinopla, donde una basílica dedicada a sus reliquias se mantendría hasta el siglo IX. Allí, durante las persecuciones de los iconoclastas, según una tradición contemporánea, las reliquias de los santos mártires y entre ellas las de Santa Eufemia, fueron arrojados al mar por orden de un emperador iconoclasta, León Isaúrico o tal vez su hijo Constantino V. Se dice que su relicario fue arrojado al mar, de donde fue recuperado por dos armadores, los hermanos Sergio y Sergonos, que pertenecían al partido ortodoxo, entregándolo al obispo local, que lo escondió en una cripta secreta.

Más tarde llegarían, de una manera milagrosa, el 13 de julio de 800, en su sarcófago de mármol de época romana entorno al siglo III, a la playa de Rovinj (Croacia). En la catedral de la ciudad se conserva el sarcófago con las reliquias de Santa Eufemia, la patrona de esta ciudad de la península croata de Istria.

El cuerpo incorrupto de Santa Eufemia quedaría protegido de esta manera de las persecuciones iconoclastas.

Otra leyenda afirma que las reliquias fueron llevadas nuevamente, tras ser arrojadas al mar, a la isla de Lemnos, y en 796 volvieron a Constantinopla.

Las siguientes noticias que tenemos es que fueron robadas por los cruzados.

Es aquí cuando las reliquias de Santa Eufemia entroncan con las leyendas templarias debido a la estima que la Orden del Temple tiene sobre las reliquias en Tierra Santa durante las Cruzadas.

Los Templarios llevan la cabeza de Santa Eufemia y otras reliquias al castillo de Atlit (o el Castillo Pellegrino fundada en 1218), en su sede de Nicosia (Chipre) y se expone a la devoción de los peregrinos que se detienen allí antes de llegar a Jerusalén. De la estima de estas reliquias y el culto a Santa Eufemia promovido todo por la Orden del Temple, tenemos testimonios de los presos en las cárceles del Temple de París y Chipre, que enumera algunas reliquias veneradas por los cristianos, en primer lugar el cuerpo de la virgen mártir de Calcedonia, que realizó muchos milagros en Castel Pellegrino.

Tras la disolución de la Orden del Temple, las reliquias se diseminan. Lo cierto es que allí donde hoy en día se veneran reliquias de Santa Eufemia, tuvo sede la Orden del Temple.

Así encontramos el relicario que contiene el brazo y la cabeza en Irsina (Italia) y otro relicario en Carinaro (Italia).

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Craneo de Santa Eufemia en Irsina (Italia)

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Sarcófago romano del siglo III en Rovijn (Croacia)

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Relicario del brazo de Santa Eufemia en Irsina (Italia)

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Relicario de Santa Eufemia en Carinaro (Italia)

Allá donde se veneran y conservan reliquias de Santa Eufemia, se festeja con gran devoción y popularidad su fiesta y son muchos los lugares en España y en Europa donde podemos encontrar iglesias donde es titular. Además está considerada actualmente como nexo de unión para el ecumenismo entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa.

Los símbolos iconográficos de Santa Eufemia son el libro en su mano izquierda representando la Doctrina, la palma en su mano derecha, representando el martirio y el león a sus pies acompañándola en actitud de mansedumbre.

El Camino de Santiago fue en la Edad Media medio de expansión de las devociones populares de aquella época y a través de él llegaría esta devoción a Villalaco, camino por el que los peregrinos circulaban hacia Santiago y que a pocos kilómetros pasaba entonces, antes de su configuración actual (en el siglo XIV el camino pasaba por Astudillo).

Lo que promete es una excursión a Rovijn para ver el cuerpo incorrupto de Santa Eufemia. Espero sea en un próximo viaje. Si alguien se apunta, mejor.

Para terminar, como gritamos en fiestas: ¡¡¡ VIVA SANTA EUFEMIÁ !!!

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