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Sep

Salvino Sierra y Val

   Escrito por: villalaco.net   en Personalidades

D. salvino Sierra1-

Cuando el 15 de Abril de 1939 fallece D. Salvino Sierra y Val en su domicilio de la Calle la Lonja de Valladolid a los 91 años, deja atrás una larga y fructífera vida. En el recordatorio que sus familiares reparten entre sus amistades en aquellos momentos se leen los siguientes títulos:

“Catedrático jubilado de la Facultad de Medicina, Ex-Decano de la misma, Director del Instituto Anatómico Sierra, Presidente de la Academia de Medicina, Gran Cruz de Alfonso XII, Rector Honorario de la Universidad”

Pero estos no son más que un breve resumen de los títulos, nombramientos y cargos que desempeñó en tan dilatada vida, en la que estuvo en activo profesional casi hasta el final de sus días. Desempeñó ciento y un cargos dentro y fuera de la Facultad de Medicina de Valladolid.

Además de los anteriores, D. Salvino fue nombrado Officier d’Instruction de la República Francesa, Caballero de la Legión de Honor, fue Catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valladolid, Regidor del Ayuntamiento de Valladolid, Diputado Provincial de Valladolid, Presidente del Colegio de Médicos de Valladolid, Presidente de Honor del Colegio de Médicos de Palencia, Académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, Hijo Predilecto de la Provincia de Palencia, Hijo Predilecto de Villalaco…

Delegado en el Congreso Internacional Médico de 1900 en París, Delegado lo mismo en los Congresos celebrados en Madrid en 1907 y en 1908 en Budapest. Autor de más de 15 obras publicadas , entre libros y discursos, todos sobre anatomía y su pedagogía. Cuenta entre sus amistades científicas más cercanas con la de Santiago Ramón y Cajal.

Pero si ingente fue su labor científica y académica, su personalidad humana caló entre todos los que le rodeaban, sobre todo entre sus alumnos, personal docente y científico de la Universidad de Valladolid, siendo muy querido por sus coetáneos y un referente en lo social, político y científico de su tiempo. Fraternidad, libertad y justicia resumen su código ético.

Instituyó un premio a perpetuidad para el alumno más aventajado del 2º curso de Anatomía de 300 pesetas, dejando fondos para ello en su testamento.

Su faceta humana le granjeó el afecto de sus amigos pero si muy querido fue en Valladolid, en su pueblo natal, Villalaco, volcó su humanidad con todos, sobre todo con los más desfavorecidos. No faltó un solo verano, desde que terminó sus estudios, a su cita veraniega en Villalaco.

No era Villalaco entonces lo que es hoy en día. La necesidad abundaba y, la falta de recursos y el atraso secular eran los factores dominantes. Aún así, D. Salvino y su mujer Doña Rufina, alternaban su descanso veraniego de un cómodo y lujoso balneario en Vichy, Francia, a la casa solariega de sus padres en Villalaco.

Él y su mujer engalanaron la Parroquia de Villalaco gastándose una fortuna en espléndidos regalos de los que se conservan primorosos bordados, sedas adamascadas, casullas bordadas, capas pluviales, objetos litúrgicos, el reloj de pared, la lámpara de cristal de bohemia, alfombras persas, el magnífico Palio bordado con la colcha de su noche de bodas, etc.. Colaboraron en su sostenimiento y en su mantenimiento.

Mantuvieron una estrecha relación con la Jerarquía Católica. D. Salvino era católico practicante, de los que pueden exhibir sin pudor su conciencia.

Al Ayuntamiento de Villalaco regaló D. Salvino un espléndido reloj con el que marcar las horas en el municipio. Dejó en testamento dinero con el que construir las Escuelas, que aún hoy a duras penas permanecen en pie, y también legó al Ayuntamiento la casa solariega donde nació y vivió.

A los más desfavorecidos dejó las tierras de cultivo y majuelos que en vida tuvo. Antes de llegar de veraneo a Villalaco se informaban qué mujeres se encontraban entonces encinta para llevar después a cada una, una canastilla de esas como las que se estilaba entonces.

Por fin, 70 años después de su muerte, se le sigue recordando en Villalaco, no por lo que fue y el relieve social, político y científico que tuvo, que apenas aquí, en Villalaco y Palencia es conocido, si no recordado y querido por lo que hizo por su gente, estos a los que él llamaba sus “paisanos” .

Es por ello, y con la circunstancia de que se acaban de cumplir estos 70 años de su fallecimiento, que el pasado 12 de septiembre de 2009 he querido recordar a este hijo de Villalaco que en Junio de 1916 fue nombrado Hijo Predilecto, realizando un Acto doble.

Por un lado una Conferencia en la Iglesia Parroquial, con dos conferenciantes que motraron las facetas humanas y científicas de D. Salvino, y por otro, la inauguración de una Exposición en el Ayuntamiento de Villalaco con un vino español a los asistentes. Todo ello en su memoria.

Sirvió de antecedente también para este Acto, el magnífico y esplendido Homenaje que la Diputación Provincial de Palencia le brindó el 20 de Junio de 1916, organizado por el Colegio de Médicos de Palencia. En los actos que se desarrollaron ese día y en los discursos pronunciados, quedan patentes la importancia, el relieve y la personalidad de la figura de D. Salvino Sierra y Val.

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Homenaje de la Diputación Provincial de Palencia. 20 de Junio de 1916

He recopilado este documento (Boletín nº 82 del Colegio Provincial de Médicos), cedido por el Colegio de Médicos de Palencia, restaurado digitalmente y encuadernado, junto con varios libros más cedidos por el Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valladolid, entre ellos “Inauguración del Instituto Anatómico Sierra” de 24 de Mayo de 1916 y “La Técnica Anatómica en la Facultad de Valladolid” de 1904.

He adquirido en librerías-anticuarios los libros originales “Anatomía Descriptiva y Embriología, 1º y 2º Curso”, de 1896. Este último con dedicatoria y firma manuscrita original de Don Salvino al Doctor Cruz. La traducción del célebre “Tratado Elemental de Anatomía de Regiones con aplicación a la Medicina y Cirugía” de V. Paulet, del año 1875, y finalmente “Lo que debe ser una Facultad en los tiempos actuales”, conferencia dada en el 5º Congreso para el Progreso de las Ciencias en Valladolid en 1915.

He realizado también una copia del magnífico busto que realizó el Doctor Cilleruelo. A propósito de este busto. Nos cuenta el Doctor Leopoldo Cortejoso en la biografía que hace del Doctor Cilleruelo en su obra “Académicos que fueron” :

“que por indicación de la Real Academia de Cirujía y Medicina, mejor dicho, por incitación constante de la misma, talló el Doctor Cilleruelo en madera, pasándose después en bronce, la cabeza de Don Salvino, hallándose presidiendo el Instituto que lleva su nombre. Y a fuerza de veraces hemos de decir que es una obra maestra, en sus dimensiones y en su trazado”.

He encontrado en el nº 4 de la revista “Regeneración Médica” de 28 de Febrero de 1935 una nota de prensa en la que ese año, «el Claustro de profesores de la Facultad de Medicina de Valladolid le iba a realizar un sencillo homenaje al ilustre profesor don Salvino Sierra. El doctor Cilleruelo, médico y escultor, modelará el busto de don Salvino para el Museo Anatómico de aquella”. El busto realizado lleva la fecha y la firma de su autor y se puede ver en las dependencias del Departamento de Anatomía.

busto

En esa biografía del doctor Cilleruelo, don Leopoldo Cortejoso nos deja unos afectuosos apuntes de la relación que mantuvieron él mismo y el doctor Cilleruelo con don Salvino:

Desde niño y al lado de su padre, el doctor Cilleruelo obtiene unas lecciones de dibujo que van a serle preciosísimas, hasta el punto de que su vida artística le es tan importante o más que su vida profesional.

Con estas lecciones de dibujo ingresa en la Facultad de Medicina y allí encuentra un hombre que todo lo concibe a favor de su asignatura.

Me refiero al doctor don Salvino Sierra y Val, que pronto se da cuenta de las felices dotes que adornan al futuro doctor Cilleruelo y le protege y ayuda.

La colaboración entre ambos, en una etapa en la que la enseñanza de la Anatomía se hacía en Valladolid como en ninguna parte, recién creado el Instituto Anatómico Sierra, es de justicia señalar la colaboración del doctor Cilleruelo, que con su estilo peculiar y sus notables dotes de escultor ideó la reproducción plástica de las partes principales del cuerpo.

Don Ramón López Prieto recuerda siempre la excelente labor del doctor reparando y construyendo piezas de era del magnífico Museo que consiguió Don Salvino Sierra, Museo hoy inexistente y desgraciadamente irremplazable porque piezas tan perfectas ya no se fabrican.

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Ramón Lopez Prieto a la izquierda de don Salvino

Esta colaboración fue mucho más allá de lo protocolario, pues jamás tuvo don Salvino Sierra y Val quien más le quisiera, y nunca profesor alguno contó con la ayuda de un discípulo del modo en que él la tuvo.

Don Salvino, como muy cariñosamente le llamábamos siempre sus discípulos, a mí, personalmente me colmó de afectos paternales, y me otorgó con su sin igual modestia y camaradería sus confidencias seniles en su consuetudinaria reunión que en su domicilio tuvimos los dos, hasta los últimos momentos en que cayera en postración para no volver a la vida; quedándose eso sí dentro del profundo dolor y como atributo a aquel cariño profesado, el gran honor de llevar sus despojos sobre mis hombros.

Don José Cilleruelo fue el que recogió su último suspiro. Y no se limitó a esto sino que le enjuició en sus palabras como artista, como viajero y como maestro teniendo las más encendidas frases para elogiarle”.

Leopoldo Cortejoso, prosista exigente consigo mismo, escribió esta biografía del doctor Cilleruelo y otra de Don Salvino también en su obra “Académicos que fueron”. Recomiendo su lectura, sobre todo porque Leopoldo Cortejoso fue discípulo de don Salvino y lo conoció en vida.

Me he hecho con un ejemplar de este libro, con dedicatoria del doctor Vicente González Calvo, Presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid cuando en 1985 se publicó este libro. Fue además médico personal de don Salvino en sus últimos años de vida y certificó su muerte.

Ya apuntaba Leopoldo Cortejoso en esta obra, que esperaba el día en el que alguien algún día elabore esta historia de don Salvino. No tardó mucho en recoger esta invitación el doctor Carlos Bendito González, Doctor en Historia de la Medicina y neurólogo, quien escribió “Vida y Obra del ilustre palentino, Hijo de Villalaco, don Salvino Sierra y Val”. En esta obra se ha realizado la mejor recopilación de datos biográficos y científicos de don Salvino, y es la obra de referencia para empezar a conocer a esta ilustre personalidad. Puede encontrarse esta obra en internet en la siguiente dirección: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2486663

Fue su lectura este invierno de 2008, la que me cautivó y la que primeramente me movió a localizar sus restos yacentes. Tardé un poco, pues no está enterrado en Valladolid como esperaba, pero el 3 de Febrero de 2009 me fui de excursión al cementerio de Santa Isabel de Vitoria a rendirle un personal homenaje, pues allí descansan desde su inhumación.

Pronto surgió la idea de celebrar algo en Villalaco. Contacté con el doctor Carlos Bendito y con Juan Francisco Pastor, Profesor Titular del Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valladolid. Para ellos mi agradecimiento por la inestimable colaboración prestada en estos meses. Este último me ha facilitado documentación, fotos y la visita al Museo Anatómico. En el Departamento de Anatomía y en el Museo, me resultó sorprendente la cantidad de recuerdos que de don Salvino allí se custodian. Parece que solo falta verlo andando por allí por los pasillos, de lo vivo que permanece su recuerdo.

Y de ahí al Homenaje y Exposición del 12 de Septiembre.

He de dar las gracias a Mercedes Ganzo, Feliciana Pérez, Ángela Tapia y a Eduardo Ruiz, que me han provisto de postales con fotos realizadas por don Salvino, recordatorios de su fallecimiento y el de su mujer, y además recuerdos e historias de sus estancias en Villalaco, todo ello con lo que elaborar el homenaje y estos apuntes.

Con las obras mentadas de Leopoldo Cortejoso y Carlos Bendito disponemos de una muy buena Biografía y apuntes pedagógicos y científicos de don Salvino.

Pero en Villalaco don Salvino, del que se guarda un afectuoso recuerdo por el afecto que dispensó a sus paisanos, apenas he podido recopilar más que «era un médico muy importante y que vivía en Valladolid». Nada más.

Es por eso que quizás había llegado la hora de dar a conocer en Villalaco el relieve científico, profesional, político y social que don Salvino tuvo en Valladolid, y a su vez recopilar todos esos recuerdos que se guardan en la memoria de sus estancias en Villalaco con el fin de que el paso del tiempo no termine por borrarlos.

Nació el 12 de octubre de 1847 en la casa de sus padres y el día 19 fue bautizado en la sólida y románica pila bautismal de esta Iglesia Parroquial de Santa Eufemia de Villalaco, en la que se han bautizado generaciones y generaciones de villalaquenses.

Desde que se doctoró el 28 de junio de 1871 no ha faltado a su cita veraniega en Villalaco, tal y como recuerda él mismo en el discurso que hace el 20 de junio de 1916 en la Diputación Provincial de Palencia en el homenaje citado anteriormente.

Su padre fue médico titular de Villalaco o cirujano, tal como se llamaban entonces a los facultativos. Su abuelo paterno también natural de Villalaco, de la familia Sierra.

Esta familia, los Sierra, se remonta probablemente a la época de la fundación de Villalaco en el siglo IX, en la que se repoblaron estas tierras con foramontanos venidos de la zona del Valle de Oca en el norte de Burgos. En el siglo XVI es una de las familias más numerosas en el registro de los libros parroquiales junto con los Sendino. Parentescos con don Salvino tienen los Sierra que hoy conocemos y así lo cuenta la señora Ángela Tapia, cuya abuela Eufemia Sierra Sierra era pariente de D. Salvino.

D. Salvino reside en Villalaco en la casa de sus padres, casa solariega heredada de sus abuelos y antepasados.

Se casa en 1890 con Doña Rufina Rodríguez Ceriza, natural de Vitoria. Por alguna circunstancia, Don Salvino residía entonces en Vitoria en un piso de la plaza de la Virgen Blanca, donde tenía por vecinos a la familia Rodríguez Ceriza. Ella era hija única y sus padres eran de una posición muy acomodada y con mucho patrimonio. Don Salvino pretende a Doña Rufina, pero sus padres no ven con buenos ojos esta relación y se oponen. A su padre no le gusta Don Salvino como pretendiente para su hija por su estatura. Doña Rufina era de complexión fuerte y alta mientras que Don Salvino bastante bajito. Cuando se cruzaban en la escalera Don Salvino y el padre de Doña Rufina, éste refunfuñaba y comentaba después » Ya está aquí este escarabajo. Siempre me lo encuentro en la escalera». Decíamos que don Salvino era bajito y además siempre vestía de negro. El padre de doña Rufina tenía tan poca simpatía a Don Salvino que cuando estaba agonizando, fueron a verle Doña Rufina y Don Salvino. Doña Rufina le dijo: «Mira papá. Ha venido Salvino» y a continuación, volviendo la cara, se murió.

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padre salvino

andres sierra nava

Madre anciana

juana val gonzalez

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rufina rodriguez ceriza

javier rodriguez eleta

javier rodriguez eleta

Madre joven

luisa ceriza garcia

Doña Rufina pronto se adaptó a las inquietudes de Don Salvino, acompañándolo en sus viajes por Europa. Veraneaban en Agosto en el Splendid Hotel et D’orleans en Vichy (Francia), alternándolo antes o después con Villalaco.

 Doña Rufina restauró, remodeló y acondicionó la casa de Villalaco dotándola de comodidades. Tenía un cuarto de costura donde solía pasar las tardes en compañía de las amigas de Villalaco. Un hermoso jardín de estilo romántico por el que pagaba jornales para que se lo cuidaran. Primero Cipriana Pachón, abuela de la Sra. Mercedes Ganzo y luego Desideria, tío de Paco el marido de Angelita Tapia. Incluso tenía un invernadero para el cuidado de las plantas y al que mandaba encender fuego para que no se helaran las plantas en invierno.

También había en la casa el «cuarto del agua», habitación habilitada para el guardar el agua y como fregadero. Se lo subían del rio en cántaros las entonces niñas, Eladia, Teresa y Modesta Pachón, sus vecinas. Esta última, madre del actual General de los Jesuitas, el padre Adolfo Nicolás Pachón, o como dicen, el Papa Negro. El hijo mayor de Modesta Pachón y por tanto hermano del padre Adolfo, el eminente filósofo Antonio T de Nicolás, es poeta, escritor, traductor, viajero del mundo, autor de casi 30 libros cuyos temas abarcan la filosofía oriental, la reflexión histórica y la educación. Doctorado en filosofía en la Universidad de Fordham en Nueva York y desde 1990Profesor Emérito de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony BrookDepartment of Philosophy.

Nos recuerda Antonio que fue don Salvino quien le enseñó a leer ya con dos años y también recuerda con mucho afecto los años de su infancia siendo vecino de don Salvino, con quel jardín que tenía rodeado de hermosos lilares. Una vez más, don Salvino precursor de grandes maestros, en este caso, de la Filosofía.

cip-riana pachón y micaela antepara

cipriana pachón y micaela antepara. autor salvino sierra. 1915

carmen moneo y teresa pachon. autor salvino sierra. 1915

carmen moneo y teresa pachon. autor salvino sierra. 1915

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Doña Rufina le gustaba ir a dar de comer a las vacas de sus vecinos y en concreto tomaba la leche solo de una que era su preferida.

Doña Rufina preguntaba «¿Cuántas mujeres van a parir este año?» y a todas las traía una canastilla. Traía también tela para hacer vestidos a las niñas.

Doña Rufina se vuelca también con la Parroquia de Villalaco y engalana la Iglesia con los mejores bordados. Año tras año son incesantes los regalos que aporta. Con la colcha de su noche de bodas borda un magnífico Palio de seis varas niqueladas que es el que hoy en día se utiliza junto con casullas, alfombras persas, las colgaduras de damasco encarnado que servían para tapar el Altar Mayor en Semana Santa, frontales de altar, cortinillas para el sagrario, capas, el paño de hombros para llevar el Santísimo y vestidos para la Virgen. También el Viacrucis y el Nacimiento navideño. Una muestra de lo que todavía se conserva se pudo ver en la Exposición en la Iglesia.

Otros objetos de valor, regalos a la Iglesia de Don Salvino y Doña Rufina, fueron el reloj de pared y la lámpara de cristal de bohemia, de velas, para alumbrar el santísimo y que hoy alumbra restaurada la sacristía. Se gastaron una fortuna en engalanar esta Iglesia y aún hoy se pueden apreciar la calidad de estos bordados.

Don Salvino tenía tierras en Villalaco. El majuelo, el huerto de los niños, la huerta y la bodega. De alguna forma fueron adquiridos después de fallecido Don Salvino por el secretario del Ayuntamiento Gregorio Martin y fueron parte de la herencia que dejó su mujer Asela Gutierrez Aguado y hoy son parte de la Capellanía o Fundación que administra la Diócesis de Palencia. Doña Rufina se encargaba de todo y disponía incluso de guardas jurados para cuidar los majuelos en la época en que empezaban a madurar las uvas. Todavía el majuelo de D. Salvino sigue produciendo uva y vino, y, a pesar de estar administrado por la Diócesis de Palencia, se le sigue conociendo como el majuelo de Don Salvino.

El Huerto de los Niños en la presa, por entonces era un huerto con pozo y se lo dejaban cultivar a Don Laurentino Aguado, cura y párroco de Villalaco y gran amigo de Don Salvino y su mujer. Un día Doña Rufina pisó el huerto en una visita a él sin estar don Laurentino, y el párroco, después, la increpó desde el púlpito de la Iglesia durante la misa por haberlo pisado. Doña Rufina se ofendió mucho, tanto que se dejó de hablar con Don Laurentino. Doña Rufina y Don Salvino eran de misa diaria y Doña Rufina dejó de ir a misa en esta parroquia. Bajaba en calesa a oír misa a San Pedro de Matanza. Por entonces Doña Rufina, para rematar el engalanamiento de la Parroquia de Villalaco, había comprado ya un magnífico juego de objetos litúrgicos para el altar, cáliz, patena y custodia. Parece ser que de oro y con mucho valor. El enfado con Don Laurentino hizo que estos objetos fueran regalados a la Catedral de Vitoria, de donde era ella, en vez de a la parroquia de Villalaco, y todo a causa de este enfado.

Doña Rufina contrajo un cáncer de pulmón y falleció en Valladolid el 12 de octubre de 1927, el día en que Don Salvino cumplía 80 años. Fue enterrada en Vitoria junto a sus padres en el cementerio de Santa Isabel.

Don Salvino también se preocupó de los aspectos civiles del municipio y compró en Vitoria y regaló al Ayuntamiento el Reloj, que sigue hoy en día marcando las horas en el municipio. En su testamento dejó dinero con el que años después de su fallecimiento, se construyeron en 1948 las escuelas que todos conocemos. Siempre preocupado por los más desfavorecidos les dejó sus tierras en testamento. El huerto de los niños se llamó así porque lo donó para el sostenimiento de los niños pobres de Villalaco.

La primera radio que se escuchó en Villalaco fue la que trajo Don Salvino. En torno a ella se reunía la gente para escucharla. Las niñas incluso bailaban, como recuerda todavía la señora Ángela Tapia.

La llegada cada verano de Don Salvino todavía se recuerda como un acontecimiento en Villalaco. Siempre se preocuparon por las familias más necesitadas y entorno a su casa se reunían niños y mayores en el jardín y los obsequiaba a todos con un chocolate.

Dejó en testamento también su casa para el Ayuntamiento. Al morir Don Salvino, su familia recogió los muebles y dejo la casa y tierras en usufructo a su fiel y antigua sirvienta Micaela Antepara Aizpuru que acompañó a Doña Rufina y a Don Salvino muchos años. La señora Micaela, muerto Don Salvino, vivió en su casa hasta su fallecimiento en 1946 y está enterrada en el cementerio municipal de Villalaco. La casa pasó entonces a manos del Ayuntamiento, siendo vivienda oficial para funcionarios médicos y veterinarios.

Casa solariega de D. Salvino en Villalaco

Casa solariega de D. Salvino en Villalaco

A Don Salvino le gustaba pasear al atardecer por Villalaco. Por entonces, la carretera estaba flanqueda por acacias que hacían del paseo veraniego una delicia. Don Salvino salía a pasear por la carretera en dirección a Torquemada y volvía dando la vuelta por el huerto. De camino se entretenía saludando a la gente que a esas horas regaba los huertos.

Mantuvieron una estrecha relación con el médico titular de Villalaco, don Teodoro Ruiz. Éste fue alumno y discípulo de Don Salvino. Realizó la carrera de medicina en Valladolid y en su domicilio de Villalaco, Edurado Ruiz conserva la magnífica orla de licenciatura en la que entre los profesores figura Don Salvino. Don Teodoro, con su mujer Auberta, su cuñada Jesús y su suegro Mariano Pérez, juez municipal, mantuvieron correspondencia habitual. De ello conservan las postales que doña Rufina les envió.

Don Salvino era un gran aficionado a la fotografía. Quizás el hecho de tener en el Departamento de Anatomía un laboratorio fotográfico para las diapositivas que se realizaban de las disecciones, le hizo estar al día en aquel incipiente arte, que por entonces estaba reservado a los más pudientes. Don Salvino sacaba fotografías de su mujer y de la gente de Villalaco y en Francia las imprimía en carta postal que luego utilizaban para cartearse con su gente. Algunas de ellas forman parte de la Exposición. También mantuvieron correspondencia con Cipriana Pachón, abuela de la señora Mercedes Ganzo, que les cuidaba el famoso jardínde su casa en Villalaco, dándola instrucciones y enviando materiales para su sostenimiento.

Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. En el caso de Don Salvino, que más bien era muy bajito, Doña Rufina, que no lo era, le acompañó en todas sus inquietudes. Tanto en Villalaco como en sus viajes por el extranjero. Doña Rufina, hija unica y heredera de una gran fortuna, sería quien probablemente financiaría los 15 años que Don Salvino estuvo viajando por Europa investigando los métodos pedagógicos de la anatomía y los institutos anatómicos, en los países que visitaron. Don Salvino no percibió apenas ninguna subvención por esta labor de recopilación científica. Las anotaciones que realizó sirvieron para crear en Valladolid el Instituto Anatómico, crear en España el método de conservación de cadáveres que aún hoy se sigue utilizando y cambiar los métodos pedagógicos de la Anatomía en la Facultad de Medicina de Valladolid.

doña rufina en el huerto de villalaco

doña rufina en el huerto de villalaco

De Europa se trajo también una colección de modelados en cera de disecciones que son hoy parte de los fondos del Museo Anatómico de la Facultad de Medicina de Valladolid . Adquirió a la casa Tramond de París la colección completa de modelos de cera para el Museo Anatómico. Alguna de estas piezas pudimos apreciar en la exposición en Villalaco.

Cabe reseñar una curiosa anécdota que ha traspasado la barrera del olvido y que está recogida en el mismo Museo. Resulta que uno de estos modelos que representa el aparato urinario y los genitales masculinos, tradicionalmente se conocía entre el personal docente y estudiantil del la Facultad de Medicina de Valladolid como » la percha de Don Salvino«, ya que cuentan que en una visita que la reina Victoria Eugenia hizo a la ciudad, se le mostró el Museo Anatómico, e instantes antes de que su Majestad accediera a las dependencias del Museo, Don Salvino Sierra subió a toda prisa por las escaleras para cubrir con su sombrero el erecto pene del modelo.

"la percha"

modelado en cera de «la percha». museo anatómico

modelado de disección en cera. museo anatómico

modelado de disección en cera. museo anatómico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La víspera de la Purísima del año 1931 robaron en la casa de Don Salvino. Todavía se recuerda en Villalaco este duro golpe en el que los ladrones emplearon lana para cubrir el badajo de la campana de entrada y no ser descubiertos. Tuvieron tiempo suficiente tanto que dejaron unas latillas y una vela encima de la mesa, signo de que tuvieron tiempo hasta de cenar. Debieron llevarse bastantes objetos como la cubertería de plata colchones, etc..

Don Salvino se mantuvo en activo a pesar de su avanzada edad. En los 91 años que vivió fue testigo de los grandes cambios políticos y sociales que se sucedieron en España en la segunda mitad del siglo XIX y hasta su fallecimiento el 15 de abril de 1939: la caída de la monarquía de Isabel II, la primera república, la Restauración y el reinado de Alfonso XII, la pérdida de la últimas colonias en Cuba y Filipinas, la depresión del 98, el reinado de Alfonso XIII, la Primera Guerra Mundial, la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y finalmente la Guerra Civil.

Don Salvino cuyos códigos éticos eran la libertad, la fraternidad y la justicia, mantuvo siempre unos ideales de tal manera que sirvieran para allanar los caminos de la Anatomía por la que pensó merecía la pena jugárselo todo y jamás pretendió nada para él mismo. Fue primero republicano con Castelar, conservador más tarde con Maura y al final, liberal con Alba. Quizás por todo ello, y al fallecer nada más acabar la Guerra Civil, solo una escueta y breve nota de prensa en la última página del Diario Palentino anuncia su fallecimiento. Y eso que unos años antes, en junio de 1916, la Diputación Provincial de Palencia y organizado por el Colegio de Médicos, le tributó unos de los homenajes de mayor esplendor e impacto social que nunca se haya realizado en Palencia.

Don Salvino quiso ser enterrado junto a su esposa y por ello fueron trasladados sus restos de Valladolid a Vitoria. En el panteón familiar están enterrados los padres de Doña Rufina , Doña Rufina y Don Salvino. Están enterrados en el cementerio de Santa Isabel. Un cementerio abierto a principios del siglo XIX para enterrar los muertos por epidemia de los franceses que por entonces huían de España en la guerra de la Independencia. Hoy en día tiene carácter turístico debido a las más de 70 capillas neogóticas y túmulos con esculturas que alí se conservan. Sin embargo el panteón en el que está enterrado Don Salvino es uno de los más modestos y se encuentra completamente abandonado. Una normativa del Ayuntamiento de Vitoria va a levantar las tumbas con más de 70 años que se encuentren abandonadas. Sería una pena que se perdieran los restos de Don Salvino si alguien no lo remedia antes. Quizás el Ayuntamiento de Villalaco o quizás también si apareciera algún familiar suyo que quisiera hacerse cargo, podrían evitarlo.

cementerio vitoria

cementerio vitoria

En cuanto a su casa de Villalaco, ha sido gracias al afecto de sus vecinos que instaron al Ayuntamiento de Villalaco para que evitara su ruina, lo que permite ver hoy en día restaurada su fachada. Quiero desde aquí seguir animando al Ayuntamiento para que termine su restauración habilitando su interior, y que este acto realizado y la exposición sirvan de germen para un futuro museo en Villalaco dedicado a Don Salvino. No en vano, Don Salvino Sierra y Val fue nombrado Hijo Predilecto de Villalaco en sesión plenaria el 24 de junio de 1916.

Quiso don Salvino reunir a sus difuntos en Villalaco. Sus padres habían adquirido a perpetuidad una sepultura en el antiguo cementerio de la iglesia parroquial. Fallecidos estos, era propiedad de don Salvino. Para ello traslada en 1909 desde Valladolid los restos mortales de su difunto hermano, Valeriano Sierra, antiguo Director de Trabajos Anatómicos de la Facultad de Medicina de Valladolid, fallecido en 1894 prematuramente y del que guarda mucho afecto. De tal manera, que lo cita como “el malogrado doctor Sierra, don Valeriano, mi discípulo y querido hermano”. Más tarde, en 1924, traslada también los restos mortales de su difunto padre, fallecido en Madrid en 1877. Se conservan todavía los permisos de estos dos traslados y las cartas de don Salvino solicitándolos.

En la sepultura de piedra del cementerio antiguo reposan los restos de los padres de don Salvino y de su hermano Valeriano.

SEPULTURA VILLALACO

Sepultura de villalaco de familiares de don Salvino

Sabemos además que don Salvino tuvo otros hermanos y hermanas. El recordatorio del fallecimiento de don Salvino nos informa de los sobrinos que tenía en ese momento y que todavía vivía su cuñada Elisa Valverde, la mujer de su hermano Valeriano.

recordatorio

El sobrino mayor, Nestor Calvo Sierra, acompañó a don Salvino en sendos homenajes en Valladolid y Palencia celebrados en mayo y junio de 1916 respectivamente. En ese momento, Nestor era médico titular en Renedo de la Vega (Palencia). Podemos verle en la foto de la escalera de la Diputación en el homenaje de 1916, en la que aparece detrás de su adolecente hijo, Jesús Calvo Melendro. Este último, después de una fructífera carrera profesional dedicada a la madicina, está considerado como uno de los fundadores de la geriatría en España. De este ilustre doctor he encontrado el siguiente enlace

http://www.doyma.es/revistas/ctl_servlet?_f=7026&seccionid=10009269&anyo=1998

en el que de forma abreviada se informa de sus méritos científicos y humanos. Jesús Calvo Melendro nació en Villovieco (Palencia). Fue merecedor de la cruz de Alfonso X el sabio, presidente de honor desde 1975 hasta su fallecimiento en 1998 a los 95 años de edad, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y Académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina. Parece que en Jesús Calvo Melendro se repiten similitudes humanas y profesionales con don Salvino, no en vano era sobrino-nieto suyo. El doctor Carlos Bendito contactó con él en 1992 en Soria, para recabar información de su obra sobre don Salvino. Sabemos que por esta rama de Nestor Calvo Sierra, sobrino mayor de don Salvino, sigue la descendencia actualmente.

Desde aquí hago un llamamiento dirigido a todos los posibles descendientes de los sobrinos de don Salvino para contacten con nosotros y puedan aportarnos datos, recuerdos, objetos, fotos si es que algo se conserva, para los fondos de este recuerdo de don Salvino en Villalaco.

4 comentarios

Isidro Prieto Hernández
 1 

Su preocupación y amor por la docencia llevó a D. Salvino Sierra y Val a ofrecer al Claustro de Profesores de este Instituto, con fecha 19 de mayo de 1935, la creación de un premio que había de ser otorgado al alumno más aventajado de Geografía de este centro, indicando que el premio se denominaría “Sierra-Rodríguez”, en memoria del fundador y de su difunta esposa.
El Claustro aceptó dicho ofrecimiento en sesión celebrada el 25 de Mayo de 1935 y estableció las bases provisionales, pendientes de su aprobación por el Sr. Sierra.
Isidro Prieto Hernández. Profesor del IES Jorge Manrique de Palencia. Secretario de la Fundación Becas Trinidad Arroyo Villaverde.

enero 8th, 2010 at 0:36 am
Jesus Mateo Pinilla
 2 

Salvino era masón y con otro médico hacen las preparaciones microscópicas e histológicas que luego servirían a Cajal para ganar el Nóbel.
El otro médico cuyo nombre no recuerdo era masón y amigo de un teosofo español que escribió el Jardin de las Hespérides.

junio 19th, 2014 at 2:43 am
Jesus Mateo Pinilla
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El autor del jardin de las Hesperides era Mario Roso de Luna, teosofo,Presidente dle ateneo de Caceres.

junio 19th, 2014 at 2:51 am
Jesus Mateo Pinilla
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Ya se quien era el médico que le da sus preparaciones a Cajal para conseguir el Nóbel era el Doctor Luis Simarro que tambien era masón y tiene publicado el testa,emto que cuenta en su poder con una Sorolla del que era muy amigo.

junio 19th, 2014 at 3:00 am