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Ago

El Salero, El Anillo y La Mora Bautiza

   Escrito por: villalaco.net   en Historia

A poco más de 200 metros del casco urbano de Villalaco, mirando desde la puerta-mirador del Frontón, se encuentra el pago llamado de “El Salero”. Todavía se aprecia lo que fue un camino bordeando una tierra propiedad ahora del Ayuntamiento de Villalaco con un lindero de Olmos, que junto con la tierra del Salero, fueron antiguamente Propiedad del Común o Bien Comunal, administrado por el Concejo antiguo. (1)

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El nombre del Pago de “El Salero”, debe su nombre a ese pequeño terreno triangular ubicado en el cruce de caminos de la bajada al “Soto”, terreno que se utilizaba hasta no hace mucho como comedero de sal para el ganado mayor.

Este ganado mayor se guardaba en un antiguo corral que hasta no hace mucho se situaba en el terreno que ocupan hoy el frontón, depósito de agua y parque infantil. (1). El corral comunal para el ganado mayor ya venía nombrado en la respuesta a la pregunta 20 del Catastro de Ensenada, donde también se informa que en el año 1752 había “un guarda de ganado maior que es Francisco Martín quien gana anualmente quinientos y cuarenta Reales que corresponde cada día a real y diez y séis maravedis”. (2)

El oficio de guarda del ganado mayor y el corral comunal se mantuvieron hasta mediados del pasado siglo XX. Agustín, marido de la señora Teófila, ambos ya fallecidos no hace mucho, fue el último que desempeñó este oficio, desapareciendo por entonces el corral y construyéndose en su solar el depósito de agua y el frontón.

El ganado mayor que en ese año de 1752 citaba la encuesta del Catastro de Ensenada en Villalaco era de ganado mular y bueyes de labranza, yeguas de vientre, caballería mayor de carga, jumentos y jumentas de carga, jatos y jatas.

La encuesta del Catastro de Ensenada nos habla también del resto de ganado no mayor que en Villalaco se criaba, como “ovejas de vientre, borro o vorra, cabra de vientre, chinos y cerdos mansos“.

A los profanos en materia de alimentación ganadera les puede resultar curioso que además de condimento en la alimentación humana, la sal también se suministra a los rebaños, pues es sabido que dar sal al ganado incrementa su apetito y, por tanto, que engorde, además de aumentar su producción de leche. Su estatus como producto de primera necesidad para la conservación de carne y pescado, sobre todo hasta la aparición de los modernos refrigeradores, mantendría siempre su coste al alza y convertiría a los yacimientos de donde se extraía en sitios estratégicos a dominar, considerándose a la sal en tiempos antiguos como “oro blanco”, y siendo su demanda tremendamente elevada durante miles de años. Ver nota (3).

Este panorama que nos presenta el Catastro de Ensenada del año 1752 en Villalaco es el que probablemente se mantendría durante varios siglos: un corral donde se guardaba el ganado mayor, una vereda que comunicaba el corral comunal con el Salero  y un terreno llamado el Salero donde se proporcionaba sal a este ganado mayor. La aportación de agua bien pudo ser por el desaparecido arroyo que venía de la Ermita y que por la vaguada del camino de San Juan pasaría a ras del Salero.

Allí en el Salero, unas piedras dispuestas a modo de pesebres servían de recipiente para la sal mineral en bloque que el ganado lamía.

Llegada la Concentración Parcelaria a principios de los años setenta del pasado siglo se reagrupan parcelas y tierras y se abren nuevos caminos, como los que atraviesan actualmente este paraje.

Las máquinas, para allanar los terrenos que van a servir de caminos, al pasar por “El Salero” levantan lápidas, lajas de tumbas y diversos materiales quedando muchos acumulados a ambos lados de las cunetas. Hasta no hace mucho hemos estado viendo esas lápidas, lajas y materiales en las cunetas del Camino de San Juan a la altura del Salero, hoy ya desaparecido todo lo que tuviera interés.

En Julio de 1976, tras el descubrimiento de las Cuevas de doña Blanca, un equipo de arqueólogos, historiadores y espeleólogos de la Diputación de Palencia se desplazó a Villalaco para su estudio. Aprovechando su estancia en el mismo pueblo, excavaron también algunos de esos comederos, pues lo que se utilizaba como comederos de sal para el ganado eran realmente tumbas de lajas.

Hasta hace poco tiempo, cuando las ovejas salían a pastar por el campo, cunetas, linderos y terrenos baldíos permanecían limpios de hierbas, cardos y follaje. Era por ello que se podían ver esos comederos para la sal, pero hoy en día se encuentran ocultos y tapados por la maleza, pues las ovejas ya no pastan por el campo. Alguna foto de aquellos años nos ilustra cómo era por entonces el Salero.

 

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Coincidiendo con aquella excavación en el Salero del año 1976 apareció un anillo cuyo hallazgo causó sensación y polémica en Villalaco, sin saberse hasta hoy cuál fue su destino.

Entre los escasos objetos de época Visigoda que se muestran en las vitrinas del Museo Arqueológico de Palencia, se muestra aquel anillo. Se trata de un anillo de bronce con chatón ovalado. Es de tradición tardo-romana, cuya tipología fue utilizada durante varios siglos, abarcando época Visigoda y de Repoblación. No se aprecia epigrafía en el chatón, posiblemente por desgaste. El anillo probablemente sea femenino. Anillos similares se han encontrado en Fitero (Navarra) y en la Necrópolis Visigoda de Pamplona. (4) y (5).

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Más tarde, en el año 2007, en el transcurso de las obras para la mejora y modernización del regadío de la Comunidad de regantes del Canal de Pisuerga en los tramos de Astudillo, Villalaco, Villodre y Melgar de Yuso y durante la ejecución de la tubería principal en el tramo que afectaba a El Salero, sabiendo que este yacimiento arqueológico estaba documentado y catalogado como una necrópolis medieval, se dispuso realizar sondeos previos. Si bien su ubicación era correcta, tras la ejecución de sondeos y observar el crecimiento diferencial del cereal cultivado en la zona, el yacimiento tomó unas dimensiones mayores a las previamente estimadas, extendiéndose principalmente hacia el oeste y llegando a alcanzar un área de unas 1,7 hectáreas.

Aquí, en un área de 221 metros cuadrados aparecieron un total de 43 enterramientos de los cuales 40 fueron excavados. Los otros tres, al encontrarse en los perfiles de los límites de la excavación, simplemente se documentaron y georeferenciaron.

Las tumbas tienen todas las características de las necrópolis que se dan entre el siglo XI y XIII. Se pudo observar un periodo de uso de la misma ciertamente amplio, dado que algunas tumbas habían sido reutilizadas, con un individuo introducido a posteriori en una tumba, y otra tumba, cuya cubierta superior de lajas había sido utilizada como base para el suelo de otra tumba que se encontraba encima de ella.

Los 40 enterramientos excavados fueron debidamente documentados durante su excavación. Los restos óseos que contenían se extrajeron y fueron estudiados por un especialista en la materia. Una vez realizado el estudio, los huesos fueron depositados, en la medida de lo posible, en su lugar original o alrededores, georeferenciándose la nueva ubicación.

La cubierta de las tumbas se compone de cuatro lajas colocadas de manera horizontal y realizada sobre piedra caliza. Estas lajas cierran el conjunto de la estructura con otras que se colocan de manera vertical en los laterales, cabecera y pies de la tumba. En algunos casos no se ha conservado la totalidad de la estructura habiéndose perdido alguna de las lajas por la acción del arado al cultivarse la tierra.

Ninguna de las tumbas tenía ajuar, excepto una donde aparecieron tres agujas para el pelo realizadas en bronce. Todas ellas aparecieron en la parte trasera del cráneo de la mujer enterrada en dicha tumba. No se detectó ningún tipo de elemento estructural asociado a las mismas, ni restos cerámicos en el nivel arqueológico de la zona de enterramientos. Se supone que los fallecidos eran enterrados o bien desnudos o con un sudario que no se ha conservado.

Las tumbas tenían una orientación este-oeste, estando los esqueletos orientados con la cabeza hacia el oeste, según las disposiciones canónicas de la época. (8)

 

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También aparecieron dos silos, amortizados como vertederos y colmatados con material también de época medieval, con tierras de color gris oscuro y constitución poco compacta, ambos con forma circular en planta. Estas tierras contenían pequeños restos de material arqueológico y rellenaban una fosa de forma circular en planta y recta en sus perfiles y suelo. Se pueden interpretar estos silos como un cellarium integrado dentro del sacrarium cementerial en el que posiblemente se depositaran los diezmos y/o las cosechas procedentes de la fábrica que dotaba al templo entorno al cual hipotéticamente se articulaba el cementerio. Lo cierto es que su uso fue de almacenamiento subterráneo. Estos silos bien se disponían en el contorno del recinto cementerial, o bien se situaban en el interior del santuario entorno al cual se articulaba la necrópolis. (7)

 

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Por lo menos en una de las tumbas se pudo observar una laja a modo de estela en la cabecera, como cierre del contorno de lajas de la tumba. Es del tipo discoidal y no sabemos si fue inventariada y estudiada en el transcurso de la excavación arqueológica del año 2007, cuando fue desenterrada y sacados los restos mortales del cadáver que allí se encontraba.

 

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Otras estelas fueron vistas en este mismo paraje muchos años antes, desconociéndose su paradero actual, lo mismo que lápidas y tapas de sepulcros, materiales reutilizados en tiempos posteriores que hoy todavía se pueden ver diseminados.

 

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En síntesis, lo que en Villalaco se llama el Salero realmente se trata de una necrópolis. Las excavaciones llevadas a cabo han puesto de manifiesto que la superficie de esta necrópolis no se ciñe solamente a esas tumbas de lajas que tradicionalmente se utilizaron como pesebres de sal para el ganado mayor, sino que la superficie de esta necrópolis es mucho mayor.

La Concentración Parcelaria de principios de los años setenta del siglo pasado sacaron al descubierto lápidas, tumbas y estelas, materiales que quedaron abandonados a su suerte en las cunetas de los caminos trazados sin que las administraciones públicas realizaran el menor esfuerzo por interesarse por ellos. Al poco, un pequeño equipo de arqueólogos patrocinados por la Diputación de Palencia, realizaron una pequeña excavación localizando ese anillo, adscrito a época visigoda y que se conserva en el Museo Arqueológico de Palencia. Alojados en el salón de plenos del Ayuntamiento de Villalaco, y en casa de los ya difuntos Santiago Cabeza y Carmen Aguado, siendo Santiago alcalde de Villalaco por entonces, tampoco se dio el posible relieve que esta necrópolis pudiera tener.

Por ello, el tiempo ha ido haciendo desaparecer esos materiales allí acumulados, reutilizándose en posteriores construcciones, pues la piedra fue siempre, incluso a hora, un material práctico para la construcción y rehabilitación de viviendas.

La excavación del año 2007 tampoco terminó de aclarar la cronología exacta de esta necrópolis ni poner en valor un posible origen Visigodo, Mudéjar o de Repoblación. Simplemente se estudió el trazado por donde se iba a instalar la nueva tubería de riego, se levantaron las tumbas y los restos, pareciendo dar mayor interés a la continuidad de la obra de la tubería de riego que a una excavación más detallada de lo que allí se podía intuir.

Aunque adscribieron a la necrópolis del salero como Plenomedieval, siglos XI-XIII, con los antecedentes del anillo visigodo del Museo Arqueológico de Palencia y los sillares con figuras de Arte de Repoblación o Mudejar que ahora veremos,se podía haber intuido claramente un origen anterior.

La excavación última puso de relieve también que esta necrópolis del Salero como otras de este mismo tipo, suelen ir asociadas a iglesias o ermitas en cuyos alrededores se sitúan las tumbas, orientándose hacia el edificio en cuestión. Algunos autores, basándose en las partidas de Alfonso X, sitúan estas necrópolis como muy lejos a 40 pasos de una iglesia o ermita.

Resulta curiosa esta ubicación de la necrópolis del Salero pues como ya sabemos, los orígenes románicos de la Iglesia Parroquial de Santa Eufemia de Villalaco y la presencia de tumbas de lajas en los alrededores de la Iglesia Parroquial (Tercio y Frontón: curiosamente cuando se realizó la construcción del Depósito Municipal de Agua y el Frontón aparecieron en este terreno del antiguo Corral Comunal bastantes tumbas de lajas) de similares características a las del Salero, plenomedievales también, y coetáneas en el tiempo, nos plantean la coexistencia de dos necrópolis separadas por escasos 200 metros: la necrópolis plenomedieval en los entornos de La iglesia Parroquial y la necrópolis plenomedieval del Salero.

Pudiera plantearse la convivencia y coexistencia de dos etnias diferenciadas que buscaron su diferenciación también en el lugar de su enterramiento, o quizás un poblamiento muy próximo al poblamiento de Villalaco. Es aquí donde cabría plantearse la hipótesis de la ubicación de la villa de Vascones que cito en el artículo “La Escritura LXX de Unión del Monasterio de San Miguel de Valbuena.

Ver http://villalaco.net/web/?p=740

En la necrópolis del Salero, donde también se encontraron restos de construcción en el transcurso de la última excavación, se intuyó a tenor de los materiales constructivos encontrados, la existencia de una Ermita o Santuario también (8). Este hecho refuerza la hipótesis de la coexistencia de estas dos necrópolis y dos poblamientos diferenciados

Existen desperdigadas por Villalaco 4 piedras iguales en forma y tamaño a modo de partes de una columna, una de las cuales se recogió de la cuneta pegada al Salero:

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Así mismo, otros sillares de origen desconocido, pero intuyéndose su proveniencia del Salero, se encuentran reutilizados en otras construcciones. Están tallados con la técnica de talla incisa a bisel. relieves decorativos de tradición tardo-visigoda, englobados dentro del arte de repoblación (siglos IX-X). Uno de los sillares probablemente un modillón, el otro parte de un friso:

 

Roleo de flor de seis pétalos

 

 

Parra o Árbol del Paraíso

 

 

Roleo con Representación Solar?

 

 

Fragmento de sepulcro decorado?

 

Centrándonos en los relieves de estos 3 sillares, podemos acercarnos más cronológicamente a la ubicación en Villalaco de una ermita, iglesia u oratorio en el Salero de tiempos de la Repoblación. Las rosetas y parras en los relieves de dos de esos sillares de Villalaco y las técnicas de los relieves de los 4, nos hablan de Arte de Repoblación.

Cuatro elementos esenciales se dan en este tipo de Arte de Repoblación: la influencia romana, la influencia bizantina u oriental sobre todo en escultura, la tradición visigoda y la influencia islámica. Predominan en este Arte de Repoblación las decoraciones de tipo geométrico, espirales, círculos, rosetas, formas botánicas y figuras zoomorfas de animales estilizados.

La técnica utilizada en estos sillares es la del marcado del relieve, distinta a la técnica del vaciado a bisel de tiempos de los visigodos. La roseta de seis pétalos y la parra o árbol del paraíso de los sillares anteriores de Villalaco nos manifiestan sin duda de un origen religioso. Estos motivos decorativos de rosetas y parras son de tradición cristiana tardo-romana y visigoda, perpetuándose en el tiempo hasta tiempos del arte románico. Estos mismos motivos fueron utilizados también por los musulmanes en tiempos del califato Omeya de Córdoba, y traídos también a estas tierras por las migraciones Mozárabes del siglo IX que repoblaron algunos puntos de Castilla, como una fusión de estilos bizantinos, musulmanes y tardo-romanos.

Sea cual fuere el origen de estos sillares (Visigodo, Mozárabe o Repoblación del Norte), y el origen de su primera ubicación en Villalaco, en el Salero o no, la recopilación de todos estos datos se hace necesaria para una correcta interpretación de los mismos, esperando que nuevos hallazgos nos acerquen más a los orígenes de Villalaco, de tal manera que algún día se pueda determinar la presencia aquí de mozárabes o no.

 

En el año 1906 el reconocido poeta, investigador e historiador de la lengua, Académico de la Lengua Narciso Alonso Cortés, recopiló en Villalaco un romance cantado y recitado por la vecina de Villalaco Anacleta Fraile, la cual mantiene todavía familiares en Villalaco en la actualidad. Este romance fue publicado en su obra “Romances Populares de Castilla”, páginas 114-115. No registró la música pero sí la letra del romance que doña Anacleta le recitó, titulado “La Mora Bautiza” (9) :

 

Oigan ustedes, señores:       no puede mi lengua clara

para explicar una historia       de lo que pasa en España

con un moro de nación       que vive a la ley cristiana.

A la hora de su muerte       a su hija querida llama:

— Cuanto lo siento, hija mía       de no dejarte casada.

— Mucho lo siente mi padre       de no quedar bautizada.

— Eso no lo hace, hija mía        de no quedar bautizada.

No lo acaba de decir       cuando por la puerta entraba

a bautizar a la mora,       que de mora vuelve a cristiana.

 

Este pequeño estudio que aquí concluyo relacionaba en su título la necróplis del Salero, el Anillo intitulado visigodo allí encontrado, y el Romance de “La Mora Bautiza” recitado por la vecina de Villalaco Anacleta Fraile.

Escuchemos para terminar el salero con que el ya fallecido Juan Peña “El Lebrijano” interpretó junto a la Orquesta Andalusí de Tánger el tema El Anillo (Chibuli = busquenmelo, traenmelo) en 1988, el cual pertenece al álbum “Encuentro”, álbum de fusión flamenco-árabe con letra mora:

 

” jibuli jibuli hbibi ydawi ydawi glibi

 jibuli jibuli hbibi ydawi ydawi glibi

kif nsah amri lilah amri lilah”

 

“Traedme, Traedme a mi amor

Que cure, que cure mi corazoncito

Como lo voy a olvidar, en manos de Dios lo dejo”

 

 

(1) Catastro Marqués de la Ensenada. Dirección General de Rentas. Archivo general de Rentas. Respuesta a la pregunta 23 “Propiedades del Común”.

(2) Respuesta a la pregunta 20 “Ganadería”.

(3) http://www.infosa.com/ : “La aportación extraordinaria de sal en la alimentación de los animales es esencial para el correcto crecimiento, desarrollo y reproducción del ganado que  ingiere muy poca sal en su alimentación natural.El contenido de la sal en Na (sodio) y en Cl (cloruro), son elementos esenciales para evitar la deshidratación, favorecer la digestión y la asimilación de los alimentos, mejorando el estado de salud de los animales en general. La carencia de sales mineralesen la alimentación provoca  una baja productividad de carne y leche,  disminución del celo y de  la fertilidad y un mal estado de salud general en los animales.Los beneficios de una correcta aportación de sal y sales minerales en la dieta de los animales, además de evitar patologías típicas de una dieta pobre en sal,  son múltiples y todos van dirigidos a la mejora nutricional del animal incrementando los índices de productividad tanto de calidad y en cantidad de carne, leche, piel,  de fertilidad y nacencia de los animales.La manera más sencilla y practica de aportar sal en la dieta de los animales es a través de los Bloques de sal naturales o con sales minerales para animales en régimen extensivo o pastoreo y del pienso compuesto con sal, para animales en régimen intensivo o estabulados”.

(4) La Necrópolis Visigoda de Pamplona. María Ángeles Mezquiriz Irujo. 2004. Págs. 73 y 74.

(5) El asentamiento visigodo y musulmán de Tudején-Sanchoabarca (Fitero, Navarra). Manuel Medrano Marqués. 2004. Pág. 297.

(6) Informe de la Evaluación Cultural (excavación, sondeos y seguimiento arqueológico) para la Mejora y modernización del regadío de la Comunidad de regantes del Canal del Pisuerga en los TM. De Astudillo, Villalaco, Villodre y Melgar de Yuso. Sectores A y B (Palencia).

(7) Santa María de Matallana (Villalba de los Alcores, Valladolid). Ocupaciones tardoantiguas y medievales. Manuel Crespo Díez. En “The archaeology of early medieval villages in Europe”. Pág. 378 y 379.

(8) Informe de la Evaluación Cultural del Proyecto de mejora y modernización del regadío dela Comunidad de Regantes del Canal de Pisuerga sectores A y B. Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León en Palencia.

(9) http://depts.washington.edu/hisprom/optional/balladaction.php?igrh=0196

 

3 comentarios

Yolanda
 1 

Yo quiero un anillo…
Preciosa la leyenda mora de la cancion

septiembre 6th, 2016 at 13:42 pm
 2 

muchas gracias. ya te mando uno…

septiembre 6th, 2016 at 14:35 pm
Carmen
 3 

Interesante articulo.
Te felicito por el buen trabajo de investigación.
Preparo unas chuletillas y nos venos en la bodega

septiembre 28th, 2016 at 12:38 pm

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